Miedo escénico
El escenario también se ensaya.
El escenario suele ser uno de los grandes olvidados para músicos, artistas, actores y ponentes. Y, paradójicamente, es lo que más se teme. Sobre él se ilumina todo lo que hemos trabajado durante mucho tiempo: obras repasadas miles de veces, fragmentos difíciles diseccionados y machacados, versos ensayados, aprendidos y desaprendidos para lograr una puesta en escena al máximo nivel. Pero casi nunca ensayamos lo que de verdad ocurre en el escenario: tocar delante de gente, exponernos a su mirada o, incluso, equivocarnos a propósito para aprender a seguir cuando pasa.
Los músicos, un caso aparte
Y si eres músico, déjame decirte algo: es en este gremio donde se registra menos dedicación a los aspectos relacionados con el escenario y, a la vez, más perfeccionismo. El cóctel perfecto para la ansiedad de ejecución, o miedo escénico.
Una pregunta sencilla
Hace un tiempo desarrollé Surfeando el escenario, un programa fruto de muchas horas de terapia y de trabajo con músicos y artistas. Al inicio hice una pregunta muy simple: el día del concierto, ¿qué es lo que más miedo te da? Estas fueron las respuestas.
Dos miedos que son el mismo
Un 57,1% respondió «lo que piensa el público» y un 85,7% «equivocarme». Puede que ya lo veas: en realidad las dos respuestas son parte de lo mismo. Cuando le damos demasiada importancia a los demás, el público se convierte en una hiena hambrienta que vigila cada error de ejecución y nunca está satisfecha. Y eso alimenta el miedo, y el impulso de evitar tocar delante de compañeros, de amigos y el mismo día del concierto.
Volver a tocar para lo que importa
En Surfeando el escenario, y también en consulta, no trabajamos para que los nervios desaparezcan, sino para que dejes de tocar para esa hiena y vuelvas a tocar para lo que de verdad te importa. Porque el escenario, como todo lo demás, también se ensaya.
¿Los nervios te impiden dar lo que sabes que llevas dentro? Cuéntame y lo vemos.
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